14 febrero 2006

El muro de los hechos


Lo que hacen los estafadores narrativos es orillar el impenetrable muro de los hechos.

Lo dice Arcadi Espada a propósito de la última película de Spielberg, Munich, a la que califica de inmoral por su pretensión de humanizar a los asesinos: "El mensaje de Spielberg es el de una hórrida e inesperada equiparación entre víctimas y verdugos. ¿Matar o a morir? Depende… del punto de vista". (Spielberg aclara: "Una de las tareas que tuvimos con el guionista Tony Kushner fue no demonizar a nadie. Los palestinos son seres humanos, tienen familia. Incluso si yo condeno lo que pasó en Munich"). El cineasta, dice Espada, fantasea con la verdad para evitar el cara a cara, recurre a la ficción para no tener que enfrentarse con el engorro de los hechos.

Spielberg busca la verdad a través de la ficción, pero utiliza una historia real, personas que existieron. ¿Se puede jugar con los hechos hasta deformarlos para ponerlos al servicio de una idea, aunque esta idea sea una sincera búsqueda de la verdad?

Los hechos forman un muro. Un muro contundente, firme, a veces suficiente para poder decir: esto es verdadero y esto es falso, él es inocente y él es culpable. Siempre ocultan lo que hay detrás, y a veces lo que no dejan ver es esencial para completar la realidad y descubrir lo verdadero. Tanto el periodismo como la novela indagan en la realidad para descubrir el sentido de los comportamientos humanos. Pero utilizan métodos distintos. La novela es la verdad de las mentiras (Vargas Llosa), pero el periodismo no tiene más remedio que darse cabezazos contra el muro hasta abrir brechas por las que vislumbrar destellos de verdad.

El método Mailer del que hablábamos ayer. Son búsquedas paralelas. El periodista cava "la dura tierra en busca de esas criaturas viscosas que llamamos hechos". El novelista hace "suposiciones acerca de la naturaleza de lo real".

Spielberg hace suposiciones sobre los hechos y presenta sus hipótesis como historias reales. ¿Por no mancharse las manos de tierra ha terminado ensuciando (no clarificando) la realidad?

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2 Comments:

At 1:50 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola. Lo primero felicidades a los dos por el blog, está muy bien!

Todavía no he podido ver Munich (estoy deseando verla) pero he estado al corriente de la polémica que ha suscitado esta película a raíz de lo que precisamente comentáis: que Spielberg haya "ficcionalizado" los hechos reales para intentar alcanzar la verdad.

Suena contradictorio, pero puede funcionar en pantalla. ¿O no sucede así con cualquier película o novela de ficción que se basa en hechos reales? Ya pueden respetar lo máximo posible la realidad que siempre, siempre, se van a inventar, tergiversar, descontextualizar hechos con fines narrativos. Esto es, bajo mi punto de vista, justificable, si es para conseguir un buen fin. Con matices, claro.

En cuanto a la humanización de los terroristas... no me atrevo a opinar sobre este aspecto sin haber visto la película. Sólo diré que, al fin y al cabo, los terroristas siguen siendo seres humanos, aunque maten; por tanto, ¿por qué no humanizarlos? ¿Por qué tener que ceñirnos a la anticuada estructura de "buenos" y "malos"? Creo que no es ningún delito que un autor, en este caso Spielberg, intente entrar en las mentes, en lo que pasa por las cabezas de esa gente, para intentar entender (que nunca justificar), las razones que les llevan a cometer actos tan horribles.

Ya he opinado bastante para no haber visto la película. Cuando la vea, confirmaré o matizaré este comentario.

Un saludo y a seguir así!
Pedro

(http://dichoyhecho.wordpress.com)

 
At 11:56 a. m., Anonymous Miguel said...

Enhorabuena a ambos por el blog. Muy interesante. Delirios entre la faction y la fiction. Cuando Arcadi dijo eso sobre Munich, me dio pena. Porque la película me había gustado. No es justo, quizá le mueve su compromiso con la faction.

Mi idea de la película, es decir, la verdad que el director y el guionista me han acercado es el absurdo de la violencia. Lógicamente, los personajes están humanizados (simplificados también), porque el horror, el sufrimiento y el sinsentido son tan humanos como el correr, el saltar o el nadar. Arcadi, Arcadi... él habla de periodismo. Y coincidiría con él si hiciera un análisis del periodismo. Por eso, por ejemplo, me repugna un documental que trata al verdugo y a la víctima de forma equidistante. Hablo de La piel contra la piedra de Julio Medem. En cambio, me instruye y me conmueve la última película de Spielberg.

 

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